En esta Nochebuena compartimos una cena especial con los niños de la calle, llevando esperanza, cariño y unión. Más que alimentos, ofrecemos compañía, sonrisas y un momento de paz. La mesa se convierte en símbolo de solidaridad, recordándonos que la verdadera Navidad se celebra en el corazón, al brindar amor y dignidad a quienes más lo necesitan.